La Cathédrale Notre-Dame de Paris es una de las catedrales más famosas del mundo y uno de los máximos exponentes de la arquitectura gótica francesa. Su construcción comenzó en 1163, durante el episcopado de Maurice de Sully, y gran parte del templo quedó concluido hacia 1260.
Ubicada en la Île de la Cité, en el corazón de París, la catedral está dedicada a la Virgen María y fue escenario de algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de Francia. A lo largo de los siglos atravesó reformas, daños durante la Revolución Francesa y una importante restauración en el siglo XIX impulsada por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, quien diseñó la emblemática aguja que luego colapsaría en el incendio de 2019.
El 15 de abril de 2019 un devastador incendio destruyó gran parte de la techumbre y provocó la caída de la aguja central, aunque las torres, vitrales y gran parte de la estructura principal pudieron salvarse. Tras una restauración monumental en la que participaron miles de artesanos y especialistas, Notre-Dame reabrió oficialmente sus puertas en diciembre de 2024.
La reapertura incluyó ceremonias litúrgicas especiales y una “octava de reapertura” entre el 8 y el 15 de diciembre de 2024, con celebraciones internacionales y misas transmitidas en vivo, entre ellas la dedicada a la comunidad latinoamericana de París.
Entre sus elementos más célebres se destacan sus rosetones medievales, las gárgolas, las campanas históricas y el gran órgano. La catedral también conserva importantes reliquias cristianas, incluida la Corona de Espinas asociada a la Pasión de Cristo.
La celebración



