Dios ve cada batalla que callas. Aunque nadie note tu esfuerzo, el cielo sí escucha tus lágrimas y tu perseverancia. Cada vez que sigues adelante, aun cansado, estás demostrando una fe inmensa. Nada de lo que sufres en silencio es inútil.
Padre Pío enseñaba que el sufrimiento ofrecido con amor nunca es inútil.



