El Santo Rosario es una de las devociones más profundas y difundidas de la Iglesia Católica. A través de la meditación de distintos pasajes de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, millones de fieles en todo el mundo encuentran en el Rosario un camino de oración, contemplación y encuentro espiritual.
La oración del Rosario se realiza utilizando una corona de cuentas dividida en decenas. En cada tramo se rezan distintas oraciones tradicionales:
- Señal de la Cruz
- Credo
- Padrenuestro
- Ave María
- Gloria
- Jaculatorias y letanías finales
Cada decena se dedica a la meditación de un misterio de la vida de Cristo y de la Virgen María. El Rosario se divide en cuatro grupos de misterios:
Misterios Gozosos
(Meditados tradicionalmente los lunes y sábados)
- La Anunciación
- La Visitación
- El Nacimiento de Jesús
- La Presentación en el Templo
- Jesús perdido y hallado en el Templo
Misterios Luminosos
(Jueves)
- El Bautismo de Jesús
- Las Bodas de Caná
- El anuncio del Reino
- La Transfiguración
- La Institución de la Eucaristía
Misterios Dolorosos
(Martes y viernes)
- La Oración en Getsemaní
- La Flagelación
- La Coronación de espinas
- Jesús con la cruz a cuestas
- La Crucifixión y muerte de Jesús
Misterios Gloriosos
(Miércoles y domingos)
- La Resurrección
- La Ascensión
- Pentecostés
- La Asunción de María
- La Coronación de la Virgen
La tradición del Rosario fue difundida especialmente por Santo Domingo de Guzmán y continúa siendo una de las prácticas de oración más importantes del cristianismo católico.
El Rosario Perpetuo busca mantener viva esa tradición espiritual mediante una transmisión permanente de oración, reflexión y contemplación, permitiendo que personas de distintos lugares del mundo puedan unirse en comunidad de fe a toda hora.



