Se encuentra en la Ciudad Vieja de Jerusalén y es uno de los lugares más sagrados del cristianismo. Según la tradición cristiana, el templo fue construido en el sitio donde Jesucristo fue crucificado, sepultado y resucitó. La primera iglesia fue levantada en el siglo IV por orden del emperador romano Constantino I, luego de que su madre, Santa Elena, identificara el lugar como el Calvario y el sepulcro de Cristo.
El complejo religioso reúne distintos espacios de enorme valor espiritual, entre ellos el Gólgota y el Santo Sepulcro, protegido dentro de una pequeña construcción llamada Edícula. A lo largo de los siglos, la iglesia fue destruida, reconstruida y ampliada varias veces, mezclando estilos bizantino, románico y medieval. Actualmente es administrada por distintas confesiones cristianas —ortodoxos, católicos y armenios, entre otras— y recibe millones de peregrinos y visitantes de todo el mundo cada año.



