Es el principal santuario mariano de Cerdeña y una de las advocaciones más antiguas del Mediterráneo. Su origen se remonta al siglo XIV, cuando los aragoneses construyeron una iglesia en la colina de Bonaria, en la ciudad de Cagliari.
La devoción nació en 1370, cuando una tormenta arrojó a la costa una caja que contenía una imagen de la Virgen María con el Niño Jesús y una vela encendida. El hecho fue considerado milagroso y convirtió a la Virgen de Bonaria en patrona de los navegantes. De esta advocación deriva además el nombre de Buenos Aires, originalmente llamada “Santa María del Buen Ayre” por los marinos españoles.



