La tumba de San Charbel Makhlouf se encuentra en el monasterio de San Marón, en Annaya, uno de los principales centros de peregrinación cristiana de Medio Oriente. Miles de fieles llegan cada año para rezar frente al sepulcro del santo libanés, conocido por su vida de silencio, penitencia y profunda unión con Dios. El lugar conserva un clima de recogimiento espiritual y es visitado por personas de distintas religiones que buscan paz, sanación y consuelo.

Durante la visita al santuario, muchos peregrinos participan de misas, momentos de adoración y oraciones especiales pidiendo la intercesión de San Charbel, a quien se atribuyen numerosos milagros y curaciones extraordinarias. El monasterio también conserva objetos personales del santo y espacios donde vivió como ermitaño. La espiritualidad de San Charbel, centrada en la oración, la humildad y la entrega total a Dios, convirtió a Annaya en uno de los sitios religiosos más importantes del Líbano y del cristianismo oriental.