En pleno corazón del histórico barrio de Alfama, junto a la Catedral de Lisboa, se alza la Igreja de Santo António de Lisboa, uno de los santuarios más queridos de Portugal y uno de los principales lugares de peregrinación dedicados a San Antonio. La tradición sostiene que en este mismo sitio nació en el año 1195 Fernando de Bulhões, quien más tarde sería conocido en todo el mundo como San Antonio de Padua, aunque los portugueses lo veneran con especial orgullo como San Antonio de Lisboa.
El templo actual fue reconstruido después del gran terremoto que destruyó gran parte de Lisboa en 1755. Su interior, de estilo barroco y neoclásico, invita al recogimiento y a la oración, pero el lugar más significativo es la cripta situada bajo la iglesia, considerada el punto exacto donde nació el santo. Miles de peregrinos llegan cada año para rezar allí y encomendar sus necesidades a quien es reconocido como patrono de los pobres, de las familias y de quienes buscan recuperar aquello que han perdido.
La espiritualidad antoniana ocupa un lugar central en la vida religiosa de Lisboa. San Antonio fue un brillante predicador franciscano, defensor de los más necesitados y gran anunciador del Evangelio. Su ejemplo de humildad, caridad y amor a Cristo continúa inspirando a fieles de todo el mundo. Cada 13 de junio, día de su festividad, la iglesia se convierte en el centro de multitudinarias celebraciones religiosas, procesiones y actos de devoción popular que forman parte de las tradicionales fiestas de Lisboa.
La importancia del santuario fue destacada también por San Juan Pablo II, quien visitó el templo y oró en la cripta durante su viaje apostólico a Portugal en 1982. Muy cerca de la iglesia se encuentra además el Museo de San Antonio, que conserva valiosos testimonios sobre la vida, obra y difusión universal de la devoción al santo.



