La Basílica de Nuestra Señora del Prado es el santuario mariano más importante de la ciudad de Talavera de la Reina y está dedicado a la Virgen del Prado, patrona de la ciudad. Considerada uno de los mayores tesoros artísticos y religiosos de Castilla-La Mancha, es conocida popularmente como la «Reina de las Ermitas», título que le otorgó el rey Felipe II.
La tradición sitúa sus orígenes sobre un antiguo lugar de culto de época romana vinculado a la diosa Ceres. Con la cristianización de la región surgió una ermita dedicada a la Virgen, que fue ampliándose a lo largo de los siglos hasta dar lugar al actual templo renacentista y barroco. La basílica actual comenzó a configurarse en el siglo XVII y fue elevada al rango de Basílica Menor por Juan Pablo II en 1989.
Uno de sus mayores atractivos es la extraordinaria decoración de cerámica talaverana que cubre muros, capillas, pórticos y jardines. Por la riqueza de sus azulejos de los siglos XVI y XVII, muchos la llaman la «Capilla Sixtina de la Cerámica». Sus paneles representan escenas bíblicas, motivos ornamentales y episodios de la historia religiosa local, constituyendo uno de los conjuntos cerámicos más importantes de España.
La imagen de la Virgen del Prado es una pequeña talla medieval de estilo bizantino, profundamente venerada por los talaveranos. Cada 8 de septiembre, día de su festividad, miles de fieles participan en celebraciones, procesiones y actos de consagración. También está estrechamente vinculada a las tradicionales Mondas, una de las fiestas más antiguas de España, cuyos orígenes se remontan a celebraciones de época romana posteriormente cristianizadas.
El templo se encuentra rodeado por los históricos Jardines del Prado, formando uno de los conjuntos monumentales más emblemáticos de la ciudad. Actualmente continúan trabajos de restauración destinados a preservar su altar mayor, cúpula y valioso patrimonio artístico.



