La Duomo di Milano está dedicada a Santa María Nascente (Santa María del Nacimiento) y es la sede de la Arquidiócesis de Milán, una de las más importantes del mundo católico. El templo representa el corazón espiritual de la ciudad y es el lugar donde el arzobispo de Milán preside las principales celebraciones litúrgicas, especialmente en Navidad, Semana Santa y otras solemnidades.

Uno de los aspectos religiosos más característicos del Duomo es que allí se celebra el tradicional rito ambrosiano, propio de Milán y diferente en varios aspectos del rito romano habitual de la Iglesia Católica. Esta tradición litúrgica, vinculada a San Ambrosio —patrono de la ciudad— conserva cantos, calendarios y ceremonias particulares que forman parte de la identidad religiosa milanesa desde hace siglos.

Sobre la aguja principal se alza la célebre estatua dorada de la Madonnina, representación de la Virgen María, considerada protectora de Milán. Desde el siglo XVIII se convirtió en un símbolo de fe y referencia espiritual para los habitantes de la ciudad.

El Duomo di Milano conserva una de las reliquias más veneradas de la cristiandad: el Santo Clavo, que según la tradición corresponde a uno de los clavos utilizados en la crucifixión de Jesucristo. La reliquia se guarda permanentemente a unos 40 metros de altura en el ábside de la catedral. Su ubicación exacta puede identificarse por una pequeña luz roja encendida sobre el altar principal.

Cada año, alrededor del 14 de septiembre, durante la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, se realiza el histórico Rito de la Nivola, una ceremonia centenaria profundamente ligada a la tradición religiosa milanesa. En este rito, el arzobispo de Milán asciende hacia la bóveda utilizando una antigua plataforma suspendida con forma de nube —conocida como “nivola”— para descender la reliquia y exponerla a la veneración pública durante varios días.

El Santo Clavo fue trasladado al Duomo en 1461 desde la antigua basílica de Santa Tecla y desde entonces se convirtió en uno de los principales símbolos espirituales de la ciudad. La celebración atrae cada año a miles de fieles y peregrinos de todo el mundo, por lo que se recomienda organizar la visita con antelación a través del sitio oficial del Duomo.