El Real Monasterio de la Encarnación es uno de los monasterios más importantes de España y una de las joyas espirituales y artísticas de Madrid. Fue fundado en 1611 por la reina Margarita de Austria, como monasterio de monjas agustinas recoletas, muy cerca del antiguo Alcázar Real.

Su arquitectura representa uno de los mejores ejemplos del llamado estilo de los Austrias, inspirado en la sobriedad de Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. El conjunto fue diseñado por fray Alberto de la Madre de Dios y Juan Gómez de Mora, mientras que el interior del templo fue renovado en el siglo XVIII con una elegante decoración neoclásica.

Desde el punto de vista espiritual, el monasterio destaca por su extraordinario relicario, considerado uno de los más importantes de Europa.

El milagro de la sangre de San Pantaleón

Desde hace casi cinco siglos, el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid conserva una de las reliquias más sorprendentes de la cristiandad: la sangre de San Pantaleón. Cada año, el 27 de julio, día de su festividad, la sangre que permanece solidificada durante el resto del año se licúa, aumenta de volumen y recupera un intenso color rojo.

La reliquia llegó a España en 1616 procedente de Italia, como obsequio del papa Pablo V, y desde entonces es venerada en el monasterio madrileño. El mismo fenómeno ocurre simultáneamente en la Catedral de Ravello, donde se conserva la mayor parte de la sangre del santo.

San Pantaleón fue un médico cristiano nacido en Nicomedia, en Asia Menor, durante el siglo III. Tras convertirse al cristianismo, dedicó su vida a atender a los enfermos y ayudar a los más necesitados. Durante la persecución del emperador Diocleciano, fue denunciado por su fe y martirizado el 27 de julio del año 305.

Según la tradición, los cristianos recogieron su sangre después de la ejecución y la conservaron como una preciada reliquia. Desde entonces, año tras año, la sangre vuelve a licuarse en la fecha de su martirio. El fenómeno ha sido observado durante siglos y continúa sin una explicación científica definitiva.

Para los fieles, este acontecimiento constituye un signo de la santidad de Pantaleón y un recordatorio de la victoria de la fe sobre la muerte. Por ello, cada 27 de julio numerosos peregrinos acuden al Monasterio de la Encarnación y a la Catedral de Ravello para contemplar este extraordinario suceso y encomendarse a la intercesión del santo médico, patrono de los enfermos y de quienes ejercen la medicina.