La Casa de la Virgen María es un pequeño santuario situado en las colinas del monte Koressos, cerca de la antigua ciudad de Éfeso, en Turquía. Según una antigua tradición cristiana, la Virgen María habría vivido allí junto al apóstol san Juan después de la crucifixión de Jesús. El lugar fue identificado en el siglo XIX a partir de las visiones de la religiosa alemana Ana Catalina Emmerick, cuyas descripciones coincidían sorprendentemente con las características del sitio hallado posteriormente.

Aunque la Iglesia Católica no ha definido oficialmente que esta haya sido la residencia histórica de María, el santuario ha sido reconocido como un importante lugar de peregrinación. Varios pontífices lo visitaron, entre ellos Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes alentaron la devoción mariana vinculada al lugar.

Desde el punto de vista espiritual, la Casa de María invita al recogimiento, la oración y la contemplación. Muchos peregrinos experimentan allí una profunda sensación de paz al recordar los últimos años de la Madre de Jesús y su presencia silenciosa junto a la primera comunidad cristiana. El santuario cuenta con una pequeña capilla, una fuente considerada bendecida por los fieles y un muro donde los visitantes dejan intenciones y plegarias.

La tradición cristiana ve este lugar como un símbolo de la maternidad espiritual de María hacia toda la humanidad. Quienes lo visitan suelen encomendarle sus familias, pedir su intercesión y renovar su confianza en Dios siguiendo el ejemplo de fe y humildad de la Virgen.

https://www.meryemana.net