San Giovanni in Laterano es la catedral del Obispo de Roma, es decir, del Papa, y constituye la iglesia más importante de la Iglesia Católica en cuanto a dignidad eclesiástica. Por ello lleva el título de «Madre y Cabeza de todas las iglesias de la Ciudad y del Mundo» (Mater et Caput Omnium Ecclesiarum Urbis et Orbis), inscripción que puede leerse en su fachada principal.

Aunque muchos identifican a la Basílica de San Pedro como la principal iglesia católica, en realidad la catedral oficial del Papa es San Juan de Letrán. Fue la primera gran basílica cristiana de Occidente y durante más de mil años fue la residencia habitual de los pontífices.

Historia

La basílica fue fundada por el emperador Constantino I alrededor del año 324, después de conceder libertad al cristianismo. Se levantó sobre terrenos pertenecientes a la familia Laterani, de donde proviene su nombre.

A lo largo de los siglos sufrió incendios, terremotos y saqueos, pero siempre fue reconstruida. Su aspecto actual se debe principalmente a las reformas realizadas durante los siglos XVII y XVIII.

Reliquias y tesoros espirituales

Entre las reliquias más veneradas se encuentran:

  • Las reliquias de las cabezas de San Pedro Apóstol y San Pablo Apóstol, conservadas en relicarios sobre el altar papal.
  • El histórico altar mayor, reservado tradicionalmente al Papa.
  • La cercana Escala Santa, que según la tradición fue traída desde Jerusalén por Santa Elena y corresponde a la escalera que Jesús habría subido durante su juicio ante Poncio Pilato.
  • El antiguo baptisterio lateranense, considerado el más antiguo de la cristiandad.

Qué ver en la basílica

  • La monumental fachada diseñada por Alessandro Galilei.
  • Las enormes estatuas de los doce Apóstoles que decoran la nave central.
  • El magnífico baldaquino gótico que protege las reliquias de San Pedro y San Pablo.
  • El mosaico medieval del ábside.
  • La Puerta Santa, abierta durante los Años Jubilares.
  • El Claustro Lateranense, una joya del arte cosmatesco.

Espiritualidad

San Juan de Letrán representa la unidad de toda la Iglesia bajo la guía del Sucesor de Pedro. Peregrinar a este templo significa visitar la catedral del Papa y el lugar desde donde se extendió la organización de la Iglesia en Occidente.

Para millones de peregrinos, la Basílica de San Juan de Letrán constituye una visita imprescindible en Roma, no solo por su extraordinaria belleza artística e histórica, sino porque es la auténtica catedral del Papa y la iglesia madre de toda la cristiandad católica.