Es uno de los santuarios católicos más importantes de América Latina y el principal centro de peregrinación de Colombia. Cada año millones de fieles llegan hasta la ciudad de Guadalajara de Buga para venerar la milagrosa imagen del Cristo Crucificado conocida como el Señor de los Milagros, a quien se atribuyen innumerables favores espirituales, conversiones y sanaciones.
La devoción tiene su origen en el siglo XVI. Según la tradición, una humilde lavandera indígena encontró en las aguas del río Guadalajara un pequeño crucifijo. Con el paso del tiempo, la imagen comenzó a crecer de manera inexplicable hasta adquirir el tamaño actual, fenómeno que dio origen a una profunda veneración popular. Debido a los numerosos testimonios de gracias recibidas, el Cristo pasó a ser conocido como el «Señor de los Milagros».
La actual basílica fue inaugurada en 1907 tras quince años de construcción y recibió el título de Basílica Menor en 1937 por disposición del papa Pío XI. Su imponente arquitectura neorrománica, sus altas torres y el amplio camarín donde se conserva la imagen milagrosa la convierten en uno de los templos más emblemáticos de Colombia.
Uno de los aspectos más llamativos de esta devoción es la singular imagen del Cristo de Buga. Diversos estudios realizados tras atentados sufridos por la imagen en el siglo XX revelaron que no fue tallada en madera, sino modelada con materiales sencillos similares al barro y fibras vegetales de la región, lo que acrecienta el misterio de su conservación a lo largo de más de cuatro siglos.
La fiesta principal se celebra el 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, aunque cada día 14 de mes miles de peregrinos participan en las celebraciones especiales dedicadas al Milagroso. El santuario es además un lugar privilegiado para la adoración, la reconciliación y el cumplimiento de promesas, conservando numerosos exvotos que testimonian la fe de generaciones de devotos.



