En Mazapiltepec de Juárez, Puebla, un antiguo templo conserva una de las expresiones de religiosidad popular más singulares de México: Santa Margarita comparte el altar con una figura que representa al Diablo, sujeto por una cadena. Una antigua creencia sostiene que, si llegara a quedar libre, podrían ocurrir desgracias.
En el centro de Mazapiltepec de Juárez, estado de Puebla, se levanta el Templo de Santa Margarita, principal referente religioso de una comunidad cuya historia quedó profundamente ligada a su patrona. La importancia del culto fue tal que antiguamente la población era conocida como Santa Margarita Mazapiltepec.
El edificio se encuentra registrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México como monumento histórico bajo la denominación Capilla de Santa Margarita. El templo sufrió daños durante el terremoto de 2017 y posteriormente fue objeto de trabajos de reestructuración y rehabilitación.
¿Quién fue Santa Margarita de Antioquía?
Santa Margarita —conocida en la tradición cristiana oriental como Santa Marina de Antioquía— es una virgen y mártir cuyo relato se sitúa entre finales del siglo III y comienzos del IV.
Según la antigua tradición hagiográfica, era hija de un sacerdote pagano y conoció el cristianismo siendo muy joven. El prefecto romano Olibrio habría quedado cautivado por ella y le ofreció matrimonio, pero Margarita se negó a abandonar su fe. Fue encarcelada y sometida a tormentos antes de morir decapitada.
Es en la prisión donde comienza el episodio que convirtió a Margarita en una de las santas más representadas de la Edad Media.
La leyenda cuenta que el Diablo apareció ante ella bajo la forma de un enorme dragón. Algunas versiones aseguran que la bestia llegó a devorarla, pero Margarita hizo la señal de la cruz y salió victoriosa. En otras narraciones, el demonio volvió a presentarse y la joven consiguió dominarlo.
Por esta razón, durante siglos fue representada con un dragón o demonio vencido bajo sus pies y, en algunas imágenes, sujeto mediante una cadena.
El Diablo encadenado de Mazapiltepec
En Mazapiltepec esa iconografía adquirió características extraordinarias.
Junto a Santa Margarita se encuentra una figura que representa al demonio. Los habitantes suelen llamarlo también “el perro” o “Chacho”. No está simplemente colocado a sus pies: permanece unido a la santa por un collar y una cadena.
La relación entre ambas imágenes fue estudiada por la antropóloga Ayla Ledesma Coria, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en su investigación El diablo en el altar: Etnografía sobre el culto a Santa Margarita en Mazapiltepec de Juárez, Puebla.
El trabajo documentó una compleja religiosidad popular. Para muchos devotos, la figura no solamente representa al mal vencido: está inseparablemente vinculada con Santa Margarita y existen incluso relatos en los que se le atribuyen capacidades protectoras.
La cadena que no debe soltarse
Una de las creencias más impactantes sostiene que el Diablo no puede quedar libre de la cadena que sostiene Santa Margarita porque podría escapar y provocar desgracias.
La investigación de la BUAP recoge un antiguo relato local según el cual, en cierta ocasión, un joven habría robado el collar de plata de la figura. Cuando los habitantes descubrieron al “perro” sin su collar, se produjo un fuerte temor en la comunidad.
La tradición vinculó los acontecimientos ocurridos durante los días siguientes con aquella ausencia: un grave accidente de autobús con víctimas fatales, enfrentamientos violentos entre familias y un fuerte viento que dañó cultivos.
El relato afirma que la propia madre del joven que había tomado el collar murió en aquel accidente. Atormentado por lo ocurrido, habría decidido devolverlo y posteriormente comenzó a llevar flores y velas al altar.
Se trata, por supuesto, de una leyenda de la religiosidad popular, no de una enseñanza oficial de la Iglesia, pero su fuerza dentro de la memoria colectiva resulta extraordinaria.
Incluso existe una práctica que revela el profundo simbolismo de la cadena. Durante las celebraciones patronales, cuando las mujeres encargadas cambian los vestidos ofrecidos a Santa Margarita, una de ellas debe dedicarse exclusivamente a sostener la cadena del “perro” mientras las demás visten y coronan a la santa.
La imagen no debe quedar simplemente abandonada o separada de su patrona.
Peregrinos, promesas y milagros
La devoción atrae peregrinos de distintos lugares de Puebla, Veracruz y otros puntos de México. La celebración principal tiene lugar alrededor del 20 de julio, festividad de Santa Margarita.
Los fieles llevan vestidos, flores, cirios y ofrendas. Durante la procesión, distintas personas se turnan para cargar la imagen y son numerosos los relatos de favores y milagros atribuidos a la intercesión de la santa.
Al regresar al templo, los visitantes pueden acercarse al altar, tocar los vestidos de Margarita y también a su singular acompañante.
Así, en Mazapiltepec conviven historia, fe, leyenda y religiosidad popular alrededor de una representación difícil de olvidar: una joven mártir que venció al mal y un Diablo que, siglos después, continúa a su lado, atado por una cadena que nadie quiere ver definitivamente suelta.
Calle 14 de Febrero s/n, esquina con Avenida Reforma, Colonia Centro, C.P. 75130, Mazapiltepec de Juárez, Puebla, México.
Fiesta patronal: 20 de julio, con celebraciones que tradicionalmente se extienden durante varios días.
Web: Ayuntamiento de Mazapiltepec de Juárez



