Es uno de los santuarios cristianos más importantes del mundo y se encuentra en la ciudad de Asís. Fue construida en el siglo XIII, poco después de la canonización de San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana. El complejo es un gran centro de peregrinación y desde 2000 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La basílica está formada por dos iglesias superpuestas: la Basílica Superior, luminosa y de estilo gótico, y la Basílica Inferior, más sobria y espiritual. En su interior se conservan los restos de San Francisco y una de las colecciones de frescos medievales más famosas de Europa, con obras atribuidas a artistas como Giotto, que narran episodios de la vida del santo. Su arquitectura y valor artístico la convierten en uno de los templos más emblemáticos de Italia y de toda la tradición cristiana.

Websanfrancescoassisi.org

Dirección: Piazza Inferiore di San Francesco, 2, 06081 Assisi PG, Italia.

EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,

porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.

Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

 

San Francisco de Asís
(1181/1182-1226)

Es una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo. Fundador de la Orden Franciscana, renovó la vida de la Iglesia con un mensaje centrado en el Evangelio vivido con sencillez, pobreza, fraternidad y amor a toda la creación. Su ejemplo trascendió el ámbito católico y hoy es admirado por creyentes y no creyentes de todo el mundo.

«Deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco»


Una vida transformada por el Evangelio

Nacido en Asís, Italia, en una familia acomodada, Francisco soñaba con la gloria y la riqueza. Sin embargo, tras una profunda experiencia espiritual, comprendió que Dios lo llamaba a seguir a Cristo pobre y crucificado. Renunció a sus bienes, abrazó una vida de sencillez y dedicó su existencia al servicio de los pobres, los enfermos y los marginados.

Su conversión se resume en una frase que marcó su vida: “Francisco, repara mi Iglesia”, palabras que escuchó mientras oraba ante el Crucifijo de San Damián.


Los pilares de su espiritualidad

«Predica el Evangelio en todo momento y, cuando sea necesario, usa palabras».

1. Amor a Cristo crucificado

Francisco contemplaba constantemente la pasión de Jesús. Su deseo era identificarse plenamente con Cristo, hasta el punto de recibir los estigmas en el monte Alvernia en 1224, siendo el primer santo conocido en recibir las llagas de Cristo.

2. La pobreza evangélica

Consideraba la pobreza como un camino de libertad interior y confianza absoluta en Dios. No buscaba la miseria por sí misma, sino desprenderse de todo lo que pudiera alejarlo del amor divino.

3. La fraternidad universal

Veía a todos como hermanos: ricos y pobres, sanos y enfermos, amigos y enemigos. Esta visión se extendía también a los animales, las plantas, el sol, la luna y toda la creación, como refleja el Cántico de las Criaturas.

4. La alegría espiritual

Aun en medio del sufrimiento, Francisco enseñaba la «perfecta alegría»: la felicidad que nace de sentirse amado por Dios y de permanecer fiel a Cristo incluso en las dificultades.

5. La paz y la reconciliación

Fue un constructor de paz en una época marcada por conflictos. Promovió el diálogo, el perdón y la fraternidad entre las personas y los pueblos.

El amor a la creación

Francisco no adoraba la naturaleza; la contemplaba como obra de Dios. Por eso llamaba «hermano» al sol, al fuego y al viento, y «hermana» a la luna, al agua, la tierra y la muerte. Esta espiritualidad ha llevado a que sea considerado patrono de la ecología y de quienes trabajan por el cuidado de la creación.


Su legado

«Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible».

La influencia de San Francisco continúa viva a través de la Orden Franciscana, las clarisas fundadas junto a Santa Clara de Asís, y millones de personas que encuentran inspiración en su vida.

Su mensaje puede resumirse en tres palabras: humildad, fraternidad y amor. Francisco enseñó que la verdadera grandeza no está en el poder ni en la riqueza, sino en vivir el Evangelio con sencillez, reconocer a Dios en todas las cosas y servir a los demás con alegría.

Por eso sigue siendo, ocho siglos después, uno de los santos más queridos y universales de la historia cristiana.

São Francisco de Asís – Vitral de la Catedral de San José (Costa Rica)

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.