Es uno de los santuarios cristianos más antiguos y venerados de Roma. Está edificada sobre el lugar donde, según la tradición, se encontraba la casa de Santa Cecilia, noble cristiana martirizada durante las persecuciones de los primeros siglos y considerada patrona de la música sacra y de los músicos.

La tradición relata que Cecilia sufrió el martirio por mantenerse fiel a Cristo. Sus restos fueron hallados en el año 821 por el papa Pascual I en las catacumbas de San Calixto y trasladados solemnemente a esta basílica, donde permanecen venerados hasta la actualidad.

La tumba de Santa Cecilia

El principal tesoro espiritual del templo es la tumba de Santa Cecilia, ubicada bajo el altar mayor. Los peregrinos pueden descender a la cripta para venerar el lugar donde reposan sus reliquias. La santa es una de las mártires más populares de la Iglesia primitiva y su culto se extendió por todo el mundo cristiano.

Frente al altar se encuentra la célebre escultura de mármol realizada por Stefano Maderno en 1600. La obra reproduce la posición en la que, según los testimonios de la época, fue encontrado incorrupto el cuerpo de la santa al abrirse su sepulcro. La escultura muestra tres dedos extendidos en una mano y uno en la otra, símbolo de su fe en la Santísima Trinidad y en Dios Uno.

Qué ver en la basílica

  • La cripta con las reliquias de Santa Cecilia.
  • La escultura de Stefano Maderno, una de las obras maestras del barroco temprano.
  • Los mosaicos medievales del ábside.
  • El magnífico baldaquino gótico de Arnolfo di Cambio.
  • Los restos arqueológicos de la antigua casa romana y del primer lugar de culto cristiano.
  • El monasterio benedictino que continúa vinculado a la basílica.

Espiritualidad

Santa Cecilia es venerada como modelo de fidelidad a Cristo y patrona de la música sacra. Cada año, especialmente el 22 de noviembre, músicos, coros y fieles de todo el mundo peregrinan a esta basílica para encomendarle su vocación y participar en celebraciones litúrgicas en su honor.

La Basílica de Santa Cecilia en Trastevere es un lugar de profunda espiritualidad donde convergen la memoria de los primeros mártires cristianos, el arte sacro y la tradición musical de la Iglesia, convirtiéndola en una visita imprescindible para peregrinos y amantes de la historia cristiana de Roma.