Es una de las catedrales más impresionantes de Italia y un importante centro de peregrinación católica. Dedicada a la Asunción de la Virgen María, comenzó a construirse en 1290 por iniciativa del papa Nicolás IV. Su extraordinaria fachada gótica, revestida con mosaicos dorados y delicadas esculturas, la convierte en una de las obras maestras del arte medieval europeo.

El Milagro de Bolsena

La historia espiritual del Duomo está íntimamente ligada al célebre Milagro Eucarístico de Bolsena, ocurrido en el año 1263. Según la tradición, un sacerdote alemán que atravesaba una crisis de fe respecto de la presencia real de Cristo en la Eucaristía celebraba la Misa en la cercana localidad de Bolsena. Durante la consagración, de la hostia comenzaron a brotar gotas de sangre que cayeron sobre el corporal y el altar.

Ante el prodigio, el sacerdote acudió al papa Urbano IV, quien se encontraba en Orvieto. Tras investigar los hechos, el Pontífice reconoció el milagro y ordenó trasladar el corporal ensangrentado a Orvieto. Poco tiempo después instituyó para toda la Iglesia la solemnidad del Corpus Christi, destinada a honrar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Reliquia y espiritualidad

La reliquia del corporal se conserva actualmente en la magnífica Capilla del Corporal, dentro de la catedral, custodiada en un valioso relicario gótico. Cada año miles de peregrinos llegan hasta Orvieto para venerarla y renovar su fe en el sacramento de la Eucaristía.

Además de su importancia religiosa, el templo alberga la famosa Capilla de San Brizio, decorada con los impresionantes frescos del Juicio Final de Luca Signorelli, considerados una de las obras que inspiraron posteriormente a Miguel Ángel para la Capilla Sixtina.

El Duomo de Orvieto sigue siendo hoy uno de los grandes santuarios eucarísticos del mundo, donde arte, historia y fe se unen para recordar el misterio central del cristianismo: la presencia viva de Cristo en la Eucaristía.

Altar del Milagro – Basílica Santa Cristina de Bolsena